110 años del faro más austral del mundo PDF Print E-mail
Artículos Históricos
Written by Revista Nuestro Mar   
Monday, 05 March 2007 12:23
El 18 de septiembre de 1896, día en que entregaba la Presidencia de la República el almirante Jorge Montt Älvarez, el Faro Evangelistas encendió su linterna por primera vez.

Revista "Nuestro Mar", 28 de Septiembre de 2006

El 18 de septiembre de 1896, día en que entregaba la Presidencia de la Republica el almirante Jorge Montt Álvarez, el Faro Evangelistas encendió su linterna por primera vez. Era un homenaje al almirante Montt, quien a poco de haber asumido la Presidencia y considerando el aumento de naves que surcaban el Estrecho de Magallanes, dispuso se hicieran estudios para la señalización de la salida occidental de ese paso.

El escampavía “Cóndor”, al mando del teniente 1° Baldomero Pacheco Corvalán, fue enviado a explorar los islotes cuyo conjunto es denominado Evangelistas. La Marina, que se encontraba en plan de organizar un servicio de señalización marítima, contrató luego al ingeniero escocés George Slight, especialista en este tipo de instalaciones

Cuando Slight llegaba a Chile, vía Estrecho de Magallanes, escribió en su libreta de apuntes: “Nunca imaginé ver algo tan agreste, salvaje y desolado como esas rocas oscuras emergiendo en medio de las embravecidas olas. Ver esos peñones borrascosos era sobrecogedor. Con una tenue claridad en el horizonte se podían ver grandes olas rompiendo fuertemente en la parte Oeste de los islotes: una visión que difícilmente alguien pueda imaginar…”

Slight, y el ingeniero austriaco Luis Ragosa, iniciaron las obras el 30 de abril de 1895, con un equipo de trabajo compuesto por capataces y obreros escogidos especialmente para una tarea tan ardua como sacrificada. Es muy difícil desembarcar personal en un islote cuyos bordes de roca caen desde la altura a un mar permanentemente agitado por los vientos australes. Para lograrlo fue impagable el apoyo de las chalupas de “loberos”, acostumbrados a escalar por la piedra resbaladiza saltando desde su embarcación en movimiento constante. Durante las temporadas de crecimiento de los lobitos nuevos, los “loberos” subían a cazarlos para vender sus pieles a compradores que las enviaban a Europa, donde eran muy apreciadas. Esos navegantes expertos y valerosos fueron llevados, con sus chalupas, a las rocas por el escampavía “Yañez” y la goleta “María Teresa”, y ellos, a remo, trasladaron las toneladas de material que requirió la construcción del faro.

Instalaciones

El trabajo se inició con la construcción de un estanque de captación de agua, para luego abrir un camino en la roca viva e instalar un pescante en el molo acantilado, por donde se izarían los bultos. Posteriormente se dinamitó un sector para habilitar cuevas que en un principio sirvieron a la gente para guarecerse de las inclemencias del tiempo y que luego se utilizaron también para almacenar los primeros materiales, provisiones y carbón para cuatro meses.

Muchas fueron las dificultades que debió soportar Slight en la difícil tarea de construcción, principalmente las malas condiciones climáticas de la zona. Datos estadísticos indican que el promedio anual de agua caída es de 2.000 a 3.000 milímetros, que hay rachas de viento que sobrepasan los 120 kilómetros por hora, que hay muchas ocasiones en que se registra una temperatura inferior a los 10 grados bajo cero y que cuando se desatan los grandes temporales, estos islotes son azotados furiosamente por enormes olas que sobrepasan los 20 metros de altura, convirtiendo al lugar en un escenario de pesadilla difícil de describir y olvidar.

En su informe de fecha 23 de octubre de 1886  dirigido al Comandante General de Marina, contraalmirante Luis Castillo, el ingeniero indica que el mal tiempo reinante ha dificultado los trabajos, como también  el traslado de los materiales, víveres y equipo para el faro., sumado a esto las dificultades con los trabajadores, por enfermedad, indisciplina y reclamos por sus sueldos, como también por las condiciones de vida en el lugar en que trabajaban. El propio Slight vio resentida s salud.

Alrededor de 80 obreros se desempeñaron en esta construcción, gran parte de ellos croatas y chilotes. En ese informe Slight indica que debió despedir a 10 obreros por insubordinación.

Para tener una idea de las malas condiciones climáticas del sector, cabe recordar que una nave que lo aprovisionaba de materiales, debió esperar 40 días para que amainara el temporal y así poder recalar al peñón. El fondeadero protegido se llama hoy puerto “Cuarenta días”.

La luz

El 20 de agosto de 1896 se colocó la linterna e lo alto de la torre, y n la medianoche del 18 de septiembre, Faro Evangelistas alumbraba por primera vez la inmensidad de ese mar austral, en celebración de la Independencia nacional y también en homenaje al Presidente de la República, almirante Jorge Montt Álvarez quien también ese día cumplía su mandato presidencial.

Hay que destacar al ingeniero escocés  George Henry Slight Marshall que perteneció a una familia de ingenieros en las costas británicas. Su biógrafo, el nieto George Anthony Slight Alonso relata que al término de la construcción del Faro Evangelistas regresó a Valparaíso donde fue nombrado Jefe del Servicio de Faros y Balizas de Chile. Contrajo matrimonio con doña Carlota Leigh Bunster y tuvo dos hijos.

Su nieto y biógrafo relata: “Es  así como se inicia la construcción de una larga lista de faros y balizas que comienza con el Faro Punta Delgada, hoy destinadas unas de sus dependencias a servir como museo, faro que fue inaugurado el 15 de julio de 1898; Faro Dungenes, el 20 de febrero de 1899; Faro Cabo Posesión, el 1° de agosto de 1900; Faro Isla Magdalena, el 15 de abril de 1902; Faro Cabo San Isidro, el 15 de julio de 1904; Faro Isla Guafo, en 1907; Faro Bahía Félix, en 1907 y el Faro Raper el 18 de enero de 1914”.

Agrega su descendiente: “Slight también supervisó la construcción e instalación de otros faros, balizas, boyas y otra señales de navegación a lo largo de la costa de Chile. En 1918 presentó su expediente de retiro a los 59 años de edad, habiendo participado en la construcción de unos 72 faros y balizas. Cuando se inició su trabajo había 12 faros, dejando a su retiro unos 83. Su fallecimiento se produce a la edad de 75 años en Santiago, el 26 de junio de 1934. En su tumba en el Cementerio General de Santiago, se encuentra el siguiente epitafio… “His light will always shine on the waters of the Pacific Ocean”… “Su luz brillará por siempre sobre las aguas del Océano Pacífico”.

Resumen periodístico del acucioso trabajo del Sub Oficial (R) Elsio Hugo Cárcamo Velásquez.

Last Updated on Friday, 30 March 2007 11:50
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