En este Mes del Mar es de importancia primordial recordar que la Armada de Chile, desde los albores de la independencia, se abocó no solamente a vigilar la soberanía marítima de la Nación , sino que se dedicó asimismo, a la exploración de espacios desconocidos y levantar cartas náuticas para dar seguridad a los buques que se desplazaban por el mar, con fines de investigación y comercio. La Oceanografía es la ciencia más antigua aplicada en la mar. A medida en que se avanzó en su conocimiento, la Armada continuó con su labor señera, impulsando además la ingeniería, la construcción naval, las prospecciones pesqueras, petroleras y gaseosas.
En la segunda mitad del siglo XIX y comienzos del siglo XX, Chile era una potencia comercial a nivel mundial, situación que originó un poder naval concordante con el desarrollo alcanzado por sus intereses marítimos. Tal es así, que nuestra Armada se situaba entre las más importantes del mundo. Sus buques especialmente diseñados y construidos para Chile, traían incorporadas las más avanzadas tecnologías de la época. Este alto nivel de desarrollo del poder naval permitió además, proyectar los avances tecnológicos a otros ámbitos de la actividad nacional, situándonos como pioneros en el campo de las comunicaciones, ingeniería mecánica, aeronáutica, electrónica y computacional.
En lo que concierne a la construcción naval, los Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar), han producido a su más alto nivel el armazón de naves pesqueras, dragas, diques flotantes, buques de guerra, auxiliares, transbordadores, barcazas, plataformas, lanchas pesqueras, reparaciones y modernización de buques de la Escuadra y otros artefactos navales, demostrando con su accionar que existe sobrada capacidad técnica para la construcción naval, lo que satisface los requerimientos de la industria marítima nacional e internacional
Los chilenos debemos tener el convencimiento absoluto que el futuro de la Patria está estrechamente vinculado al mar. Hacia el mar debemos volcar nuestros esfuerzos y nuestra acción, tanto en el desarrollo del saber científico como en el quehacer tecnológico, Industrial y educacional. El patrimonio cultural y la identidad nacional agregado al reconocido nivel de excelencia de los profesionales chilenos, constituyen la más sólida base para llevar adelante las más importantes tareas en beneficio de nuestro país en este recordado Mes del Mar.