Manuel Blanco Encalada PDF Print E-mail
Noticias Históricas
Written by RPC   
Friday, 12 September 2003 00:00

El 05 de septiembre de 1876, fallece en Santiago a la edad de 86 años el Vicealmirante Don Manuel Blanco Encalada. Se esfumaba en la inmortalidad uno de los grandes próceres de la Independencia, quien llegara a ser el Primer Comandante en Jefe de la Escuadra Nacional, el primero en ostentar el título de Presidente de la República de Chile, Ministro Plenipotenciario de nuestro Gobierno en Francia e Intendente de Valparaíso.

El 05 de septiembre de 1876, fallece en Santiago a la edad de 86 años el Vicealmirante Don Manuel Blanco Encalada. Se esfumaba en la inmortalidad uno de los grandes próceres de la Independencia, quien llegara a ser el Primer Comandante en Jefe de la Escuadra Nacional, el primero en ostentar el título de Presidente de la República de Chile, Ministro Plenipotenciario de nuestro Gobierno en Francia e Intendente de Valparaíso.

 

Recordar la vida del Vicealmirante Blanco Encalada es recorrer la historia Patria, desde su independencia hasta antes de la Guerra del Pacífico, puesto que no hay etapa de ella en donde no haya estado involucrado este insigne marino.

 

Nació en el seno de una familia noble española americana, en el Virreinato del Río de la Plata, en la ciudad de nuestra señora de los Buenos Aires, un 21 abril de 1790, siendo el último de cuatro hermanos del matrimonio formado por el entonces oidor de la Real Audiencia o Juez de la Corte Suprema, don Lorenzo Blanco Cicerón y de la dama chilena, Dona María Mercedes Calvo de Encalada Recabarren. 

 

Quedó huérfano de su padre a los 7 meses de edad y dejó el hogar materno a la edad de 12 años para ingresar al Seminario de Nobles en Madrid, España. Allí permanece tres años, para ingresar a la Escuela de Marina de la Isla de León en Cádiz y embarcarse como Guardiamarina de la Armada Española a bordo de la Fragata Carmen, durante la guerra contra Francia, en las guerras napoleónicas.

 

Por su arrojo, serenidad y audacia ante el enemigo en combate, se le confiere el ascenso al grado de Alférez de Fragata de la Armada Española, a la edad de 18 años y es destinado, por influencias de su tío, el Conde de Villa Palma, a las Fuerzas del Pacífico, en el Apostadero Naval de Callao, del Virreinato del Perú, arribando a costas americanas en 1808.

 

Cuando estalla el movimiento emancipador en 1810, el Virrey Abascal lo envía de vuelta a España, donde al mando de una cañonera rompe el bloqueo francés a Cádiz. Regresa a América en 1812, a Montevideo, abrazando prontamente la causa emancipadora y llega a unirse a las fuerzas de la Patria Vieja el año 1813, en la misma fecha del desembarco del Brigadier Antonio Pareja en Talcahuano. Recibe del General José Miguel Carrera el grado de Capitán y la tarea de organizar la Primera Maestranza y el Primer Taller de Armas que tuvo el país, debiendo dejar su condición de marino para unirse al Ejército, en el Arma de Artillería, al no existir una Marina, en esta joven Nación.

 

Combatió en Rancagua y fue capturado por las fuerzas realistas, condenado como desertor, siéndole perdonada la vida y desterrado a la Isla de Juan Fernández. Fue el menor de los 78 desterrados que habitó la Cueva de los Patriotas en dicha isla. Cumplió este extrañamiento por dos y medio años, siendo rescatado por el Bergantín Águila después de la victoria de Chacabuco, regresando a incorporarse nuevamente al Ejército, combatiendo en Maipú el 5 de abril de 1818, ascendiendo después de la victoria al grado de Teniente Coronel de Artillería.

 

O´Higgins, con una visión marítima acuñada en Gran Bretaña, lo designó el 26 de Junio de 1818 como Comandante Interino del Departamento de Marina y lo inviste como Capitán de Marina de Primera Clase, a la edad de 28 años, disponiéndole la organización de una Escuadra Nacional y de una Academia de Guardiamarinas, fundamentales para asegurar la Independencia de la Patria.

 

Al conocerse del envió desde Cádiz de un convoy de tropas de refuerzo, escoltadas por la Fragata Reina María Isabel, el Gobierno le otorgó a Blanco Encalada el mando de la Primera Escuadra Nacional, zarpando un 10 de octubre de 1818, para capturar a la nave española y su convoy, en la primera acción naval de nuestro país, el 28 de octubre, en la Bahía de Concepción.

 

Se cumplía así lo que Blanco Encalada había asegurado por oficio a O´Higgins: La ESCUADRA está lista, socorrida de todo, aparejada, envergada, con agua para 6 meses. Su fuerza es tal, que puede hacerse dueña del Pacífico y frustrar toda expedición ulterior de España. Puede tomarse Talcahuano, destruir el Callao y dar golpes tan importantes que admiren a Europa y aseguren la libertad de la América.

 

Blanco Encalada le entrega el mando de una Escuadra victoriosa, al Almirante británico al servicio del país, Lord Thomas Alexander Cochrane, el 11 de Diciembre de 1818. Sus dotaciones ostentaban un escudo en el brazo izquierdo, con un tridente orlado en laureles con el lema: Su primer ensayo dio a Chile el dominio del Pacífico.

 

Participa el año 1819, en dos expediciones al Perú, bajo el mando de Cochrane y solicita en 1820 su traslado al Ejército, en donde se desempeña como Jefe Interino del Estado Mayor y Comandante General de Armas de Santiago. El año 1821, es enviado al Perú a cargo de la expedición para socorrer a Bolívar, regresando a Chile, a mediados de 1823 y es nombrado, por el Director Supremo Ramón Freire, nuevamente como Comandante en Jefe de la Escuadra, participando en la última campaña de la guerra de la Independencia; la expedición a Chiloé, logrando tras una brillante victoria, rendir el último bastión hispánico en Chile, concluyendo así con esta acción marítima, la guerra de la Independencia.

 

 

 

Al regreso de esta campaña, el Congreso lo elige como Presidente de la República, en Julio de 1826, siendo por primera vez usada esta denominación, que se mantiene hasta la fecha. Tras dos meses de gestión y cansado de la vida militar y política, se dedica a la vida pública, fundando en el año 1827 la Logia Filantrópica.

 

Con motivo de la Guerra contra la Confederación Perú-Boliviana, el gobierno decide en 1837, nombrar al Almirante Blanco Encalada, como Comandante en Jefe del Ejército que combatiría al Mariscal Santa Cruz. Antes de partir, derrotó a los sublevados del Motín de Quillota, asonada en la cual había sido asesinado el ministro Diego Portales.

 

Arriba al Perú y se ve forzado a firmar un tratado inconveniente para el país, pero que salvó la paz y a su Ejercito. Su proceder fue juzgado a su regreso y absuelto por sus meritos anteriores, retirándose a su vida privada, a labores agrícolas en su granja de LO ENCALADA, y viajando a Europa por 3 años.

 

Sin embargo, sería llamado nuevamente por el Gobierno en el año 1847, para desempeñarse como Intendente de Valparaíso, puesto que desempeñaría por espacio de 6 años, el cual también consideraba el cargo como Comandante General de Marina. Durante este período a cargo de Valparaíso, se comprometió en el desarrollo de esta ciudad, impulsando varias obras de utilidad pública, apoyando el 30 de Junio de 1851, la fundación del Primer Cuerpo de Bomberos Voluntarios de Chile. Hoy la Cuarta Compañía de Bomberos de Valparaíso, lleva el nombre de este insigne marino. 

 

También participó del primer esfuerzo nacional por desarrollar el Poder Naval de Chile; la construcción de la Corbeta

 

Constitución, lanzada en Valparaíso desde el Astillero de Juan Duprat el año 1852. Fue el Primer Buque de Guerra construido íntegramente en Chile, con materiales exclusivamente chilenos, salvo los cañones, que eran franceses. Las planchas de cobre de su casco, fueron fundidas por Lambert; de Coquimbo.

 

En su último año como Intendente de Valparaíso, en 1853, le toca inaugurar obras trascendentales, como la comunicación telegráfica con Santiago y en octubre, colocar la primera piedra en la Estación Barón, iniciando la construcción del Ferrocarril a Santiago.

 

Después de esta brillante gestión pública, el Gobierno lo nombra Ministro Plenipotenciario en Francia, desempeñándose en forma sobresaliente como diplomático. Es él, quien firma en Londres el acta de construcción de nuestra querida y recordada Corbeta

 

De regreso a la Patria y al producirse la Guerra contra España, es nombrado como Comandante en Jefe de la Escuadra Aliada, teniendo bajo su mando unidades peruanas, entre ellas, al Monitor Huáscar. Este fue el último mando de su vida de marino, que ejerció a la edad de 76 años.

 

En 1868, la rueda del destino reúne a tres figuras de nuestra historia, cuando Prat, a bordo de la O'Higgins, al mando del Almirante Blanco Encalada, llegan al Perú con la misión de repatriar a Chile los restos del Padre de la Patria don Bernardo O'Higgins, fallecido en 1842. Sus restos mortales descansan en el Cementerio General de Chile, en la comuna de Recoleta, en el sector histórico de la calle Echaurren con Bello. Entre los oradores que lo despidieron en el cementerio, se encontraba el joven Capitán de Corbeta, recientemente graduado como Abogado, el Capitán Arturo Prat Chacón.

 

En muchas ciudades de Chile se recuerda a BLANCO, con el nombre de importantes avenidas y monumentos. En Valparaíso, como un homenaje a este prócer, se inaugura en Octubre de 1917 este monumento, obra del escultor español Antonio Coll y Pi, quien tuvo a su cargo la ejecución de algunos de los más bellos monumentos y obras artísticas de Chile. Entre sus muchos trabajos, sobresalen además del monumento a Blanco Encalada en Valparaíso, el monumento a Alonso de Ercilla y las Cariátides, del Palacio de Justicia en Santiago. En España, el monumento a Cervantes, las Sirenas para el monumento al Rey Alfonso XII en Madrid y el monumento a Cristóbal Colón en Puerto Rico.

 

La Armada de Chile, la Marina de todos los chilenos, ha distinguido en cuatro oportunidades la figura de este noble patriota, nombrando unidades capitales de su flota, para recordar su memoria. El primero de los buques recibió su nombre, tan sólo 10 días después de su muerte, cambiando el nombre del Blindado Valparaíso, por el de BLANCO, el mismo que nos diera la gloria y victoria en Angamos, capturando al Huáscar y sucumbiera en Caldera en 1891.

 

El Actual Blanco Encalada es un Destructor Portahelicóptero, orgullo de nuestra marina por sus modificaciones efectuadas en el país y Buque Insignia de nuestra Escuadra Nacional, con más de 450 personas de dotación, que honran con su trabajo diario, eficiente y profesional, la memoria del Almirante. En sus cubiertas y en las operaciones que ha desarrollado, tanto en el país como en el extranjero, se mantiene vivo su espíritu patriótico y estoy seguro que este homenaje que le hace la Armada, a través de la dotación del Destructor Blanco Encalada, expresa el sentir nacional.

 

Agradezco la presencia de tan distinguidas autoridades civiles y militares, en ustedes, que representan a nuestra sociedad, se refleja la voluntad de un pueblo agradecido, constituyendo éste el más digno tributo, a quien lo dio todo por la Patria.

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