Videojuegos chilenos buscan encantar a los más jóvenes con la ciencia

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Videojuegos chilenos buscan encantar a los más jóvenes con la ciencia

martes, 08 de septiembre de 2015

Alexis Ibarra O.
Vida Ciencia Tecnología
El Mercurio

Glub es un glóbulo rojo algo remolón. Su rutina cambiará cuando Javiera -la niña donde «vive»- sufre un accidente en su skate y se quiebra una pierna. Entonces Glub debe salir de su letargo y transportar oxígeno hacia la médula ósea para que, finalmente, el hueso comience a «repararse».

Esa es parte de la trama de «Ouch!» ( www.ouchgame.cl ) , videojuego creado en Chile y que ayuda a que niños de 5° básico aprendan los distintos procesos fisiológicos que ocurren al interior del cuerpo humano. La semana pasada fue galardonado como el mejor en la categoría Interactivos de los VII Prix Jeunesse Iberoamericanos, que premia a las mejores producciones audiovisuales para niños y, desde hace dos años, también sitios web y videojuegos.

«Además de la aventura del glóbulo rojo también hay otra trama narrativa que enseña el funcionamiento del sistema digestivo a través de Glocu, una molécula de glucosa. En cinco etapas se puede aprender cómo a partir de los alimentos se genera energía», dice Pablo Rosenblatt, director del proyecto y del programa Eureka de la Fundación Ciencia & Vida, que junto con la Fac. de Ciencias Biológicas de la U. Católica dieron vida al juego.

Los creadores de la iniciativa idearon herramientas pedagógicas y capacitaron a los profesores para el uso de los juegos en la sala de clases. «Lo probamos en ocho cursos de quinto básico -cuatro que lo usaron y otros cuatro de control- y el resultado fue que los niños aprendieron los contenidos en la mitad del tiempo que le tomó al grupo de control con los métodos tradicionales», dice Rosenblatt.

Como Ouch! hay varios juegos con temáticas científicas que han sido creados con el financiamiento de Explora, Conicyt o Fondef, entre otros.

En Talca nació «Protectores de la ciencia», una saga de tres juegos. En «Fotocarreras» los niños deben recolectar los elementos que necesita una planta para la fotosíntesis. En «El templo de los elementos», el jugador debe acertar el número atómico del elemento químico. Finalmente, en «Electrizante», deben aprender a calcular los watts que necesita el personaje, conociendo el voltaje y el amperaje.

«Están disponibles para que todos los puedan jugar en www.protectoresdelaciencia.cl, aunque los más entusiastas son los niños de 8 a 10 años», dice Manuel Ortiz, director del Proyecto que contó con el apoyo de Explora del Maule.

Dendros ( www.loligo.cl/dendros/) es una historieta interactiva cuya trama enseña sobre el funcionamiento del cerebro. «Cada año, desde hace cuatro, hemos creado un nuevo capítulo y tocado temas como la sinapsis, cómo funciona la memoria o el párkinson», dice Rodrigo Tapia, director de Educación y difusión del Instituto de Neurociencia Biomédica de la U. de Chile, institución creadora del juego.

En octubre lanzarán un nuevo capítulo y tres aplicaciones. Una de ellas permite conocer las distintas estructuras del cerebro y sus funciones y la otra explica cómo se realiza el proceso de sinapsis. Finalmente, crearon un «Pacman del cerebro», donde el jugador debe comer pelotitas, como en el juego original, pero al interior del cerebro. Por ejemplo, en la etapa en que se juega en el lóbulo occipital, que controla la visión, el juego se va oscureciendo hasta que el jugador pierde.

En la Provincia de Palena crearon Salvagonia ( www.salvagonia.cl ), a través del cual los niños aprenden nociones de ecología, recursos naturales y el uso responsable de la leña. El juego está postulando a los premios QueVeo 2015 que se entregarán en las próximas semanas.

 

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